Ser estudiante-atleta suena impresionante, pero detrás de todo eso, es bastante exigente. Estás en constante movimiento entre clases, entrenamientos, partidos, sesiones de gimnasio y, a veces, incluso un trabajo. Hubo días en los que me sentía completamente agotada, como si apenas pudiera con todo. Solía olvidar tareas y esa rutina no me estaba funcionando, así que empecé a poner en práctica pequeños hábitos que me ayudaran a mantenerme en orden. No eran cosas grandes ni complicadas, solo cambios simples que hicieron mis días más manejables. Con el tiempo, marcaron una gran diferencia en cómo logré equilibrar todo.
Uno de los cambios más importantes que hice fue planificar mi semana cada domingo por la noche. Me tomaba unos minutos para revisar lo que estaba por venir: horarios de entrenamientos, clases, turnos de trabajo y fechas de entrega. Marcaba cada uno con un color distinto para tener una visión rápida de cómo se veía mi semana. Ver todo escrito me ayudaba a sentir que tenía el control, evitando que me sorprendieran cosas de último momento. Así no me sentía perdida cuando la semana se ponía pesada.

Otra cosa que me ayudó muchísimo fue hacer una lista de tareas simples cada día. Antes solía hacer listas larguísimas y extensas que nunca lograba terminar. Ahora elijo las tres cosas que tienen prioridad y que necesito hacer. Puede ser estudiar para un examen, entregar una tarea o incluso descansar después del entrenamiento. Me enfoco en terminar esas primero, y si termino antes, puedo dedicarme a otras cosas. Este enfoque me ayuda a mantenerme concentrada y evita que me sienta mal si no completo veinte cosas en un solo día.
Levantarse solo treinta minutos más temprano también hizo una gran diferencia. No estoy tratando de ser de esas personas que se despiertan a las 5 de la mañana, pero levantarme un poco antes me da tiempo para estirarme, comer algo y prepararme mentalmente para el día. Cuando me levanto cinco minutos antes de tener que salir, me siento apurada y sin energía. Darme esa media hora extra me permite comenzar el día con la mente más clara.

También tuve que aprender a afrontar las distracciones, especialmente el móvil. Empecé a usar el modo no molestar durante las clases y cuando estudio. Suena simple, pero de verdad funciona. Antes perdía mucho tiempo revisando mensajes o deslizando sin darme cuenta. Ahora soy más consciente con el uso que le doy a mi móvil, y eso me deja más tiempo para lo que realmente importa.

Estos hábitos no son revolucionarios, pero me han ayudado a estar más organizada, concentrada y tranquila. Ser estudiante-atleta es demandante, pero con las rutinas adecuadas, se puede manejar. Si tú también estás tratando de equilibrar una agenda llena, empieza con un hábito. No tienes que mejorar todo de golpe. Los pequeños cambios pueden traer grandes mejoras.
Contact International Programs
The office is open for students and visitors Monday - Thursday 9:00 am - 5:00 pm and Fridays 9:00 am - 4:00 pm. Office hours during the breaks may differ, and the campus is closed on Fridays during the Summer session. We are in Pacific Daylight Time (UTC-7) from March through November, and Pacific Standard Time (UTC-8) from December through February.
International Programs Office
Alan Thompson Library (LIB) 110
(360) 442-2310
international@lowercolumbia.edu